25 años del Highlands, la historia que comenzó un 19 de marzo

Un 19 de marzo el nuestro colegio abrió sus puertas por primera vez. Hoy, 25 años después, celebramos una historia marcada por un proyecto educativo marcado por la fe católica, la formación integral y la vida en comunidad. 

Este aniversario no se limita a una fecha, sino que se proyecta a lo largo de todo el año con diversas instancias de celebración. Sin embargo, la jornada del 19 de marzo —día de su fundación en 2001— tuvo un carácter especialmente significativo, reuniendo a alumnos, colaboradores, apoderados, excolaboradores y el Centro de Padres en torno a un mismo propósito: agradecer y celebrar el camino recorrido. 

La conmemoración comenzó con una Misa que convocó también a autoridades de la comuna, como la alcaldesa y representantes de la municipalidad, junto al Director Territorial del Regnum Christi, Padre Pablo Solís, y sacerdotes del movimiento. Más que una ceremonia, fue un encuentro vivo con Cristo, donde la comunidad se unió en oración, reflejando el espíritu que da sentido y profundidad a su proyecto educativo. 

En este contexto, cobra especial fuerza lo que significa ser parte de Highlands: una comunidad donde la fe se vive con alegría, donde cada alumno es acompañado de manera cercana y donde se busca desarrollar al máximo su potencial, formando personas íntegras, con sentido y propósito. 

Tras la misa, se vivió uno de los momentos más emblemáticos del colegio: el tradicional cambio de corbatas y corbatines de IV Medio. Junto a sus familias, los estudiantes de la generación 2026 dieron inicio a su último año escolar en una ceremonia cargada de simbolismo, que representa el paso hacia una nueva etapa, llevando consigo los valores y aprendizajes adquiridos a lo largo de su formación. 

La jornada continuó con una celebración llena de alegría, protagonizada por los alumnos de Infant School, quienes, con globos en las manos, llenaron de color el ambiente mientras toda la comunidad cantaba el cumpleaños feliz. Un momento sencillo, pero profundamente representativo del espíritu Highlands: cercanía, unidad y sentido de pertenencia. 

A lo largo de estos 25 años, nos hemos consolidado como proyecto educativo que promueve el crecimiento en todas las dimensiones de la persona: académica, espiritual, social y humana. Un camino que se construye junto a las familias, en un entorno que fomenta el amor por el aprendizaje, el desarrollo de virtudes y la formación de líderes comprometidos con los demás. 

Hoy, al celebrar este cuarto de siglo, la comunidad mira hacia adelante con gratitud y convicción. Fiel a su misión, continuamos formando personas capaces de transformar el mundo desde lo que son, impulsados por una educación que integra fe, excelencia y sentido de comunidad. 

Porque, en el Highlands, educar es también acompañar, formar y caminar juntos.